Vivimos en un mundo en el que, cada vez más, dejamos huella.
No es necesario ser famoso para que nuestros actos sean conocidos por una ingente
multitud de personas. No hace falta que hagamos una proeza para que lo que
decimos pueda llegar a cualquier lugar de nuestro planeta. En cualquier
momento, cualquiera puede conocer quiénes somos, qué hacemos, cuáles son
nuestros intereses y nuestras fobias... Dejamos huella... Lo queramos o no.
Es un mundo en que, si queremos, podemos entrar. Pero,
también, en el que estamos aunque no queramos.
Si no somos nosotros los que nos mostramos, puede ser
cualquiera el que nos defina.
Es el mundo de la Red... El mundo digital en el que hay toda
clase de información... también sobre cada uno de nosotros.
Por eso es importante que seamos nosotros los que
construyamos nuestra "identidad digital", es decir "el conjunto de características que nos
identifican dentro de la Red". Porque nuestra identidad digital...
puede también ser producto de lo que otros aportan a la red sobre nosotros...
Cualquiera puede opinar sobre nuestros actos, nuestras palabras... Cualquiera
puede colgar fotos de nosotros...
Nuestra
reputación digital no depende sólo de nosotros. Por eso es importante cuidar
nuestra identidad digital. Que sea nuestra. Sabiendo que todo lo que subimos a
la red permanece en ella y que no sabemos hasta dónde puede llegar.
Es de capital
importancia ser consciente de ello y ser responsable si queremos dejar una
"buena huella".
Los docentes
hemos de cuidarnos especialmente de nuestra identidad digital y podemos y debemos enseñar a nuestros
alumnos a hacerlo.
PD. Muy
interesante la página Identidad digital y menores.
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